manos con tierra de la que crece una plantita para representar el crecimiento postraumático

Crecimiento postraumático

El Crecimiento postraumático es la posibilidad de aprender y crecer a partir de experiencias negativas. Es la variación que un individuo sufre como consecuencia del proceso interno de lucha para superar emocionalmente un hecho que le ha conmocionado, como la muerte de un familiar.

Los cambios que se experimentan pueden ser de tres tipos.

Crecimiento Postraumático y cambios en uno mismo

Las personas que afrontan una situación traumática suelen coincidir en percibir un aumento en la confianza que tienen en sus propias capacidades para afrontar cualquier adversidad que pueda ocurrir en el futuro.

Es decir, sienten que de ahora en adelante serán capaces de enfrentar cualquier otra cosa. Esto no significa que se sientan invulnerables, al contrario, suele coincidir con un aumento en la conciencia de la propia debilidad, vulnerabilidad.

Un conocimiento más realista y ajustado de qué puntos fuertes y qué puntos débiles tienen, reconociendo que uno es más fuerte de lo que creía ser.

Este tipo de cambio es muy visible en aquellas personas que, a raíz de experimentar una situación traumática, se asocian y empoderan mútuamente para combatir el origen de su dolor, cuando transforman esa lucha en un sentido vital, incrementando así su autoestima.

Crecimiento Postraumático y cambios en las relaciones interpersonales

Otro grupo de personas, a raíz de haber vivido una experiencia traumática, ven fortalecidas sus relaciones con otras personas. Aparecen pensamientos de tipo “ahora se quienes son mis verdaderos amigos y me siento mucho más cerca de ellos que antes”. Muchas familias y parejas que enfrentan situaciones adversas se sienten más unidas que antes del suceso. Otras, en cambio, se rompen. Esto lo saben bien los que trabajan en el ámbito de la oncología infantil.

A veces, el haber hecho frente a una experiencia traumática despierta en las personas sentimientos de compasión y empatía hacia el sufrimiento de otras personas y promueve conductas altruistas, dando lugar a que esas personas se enrolen en proyectos de acción social que nada tienen que ver con el origen de su trauma, sino que van encaminados a proveer apoyo y consuelo a otros que sufren.

Crecimiento Postraumático y cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida

Es el tipo de crecimiento postraumático más frecuente y tiene que ver con la percepción de la propia finitud. Uno se hace consciente de la realidad de la muerte, y aprende a apreciar el valor de las cosas, por pequeñas que aparenten ser. Este tipo de crecimiento suele romper esquemas y cambiar creencias muy arraigadas, dando lugar a cambios apreciables por todos los que rodean a la persona, incluso llegando a comentarios del tipo “está desconocido”.

El cambio es el elemento fundamental de la experiencia traumática, y ese cambio traerá consecuencias de todo tipo; tanto negativas como positivas.

En nuestras manos está el poner el acento en las consecuencias positivas y crecer en la lucha por salir del agujero que el trauma provoca.