Transformar el estrés en coraje y conexión

Mujer apretandose la cabeza con los dedos por el estrés

El estrés no siempre nos dirige hacia la respuesta de lucha o huida, dice Kelly McGonigal. También puede activar los sistemas cerebrales que nos ayudan a conectar con otras personas.

A finales de los 90, dos investigadores de la UCLA estaban hablando acerca de cómo las mujeres científicas del laboratorio respondían al estrés de forma distinta a los hombres. Ellos desaparecían dentro de sus despachos, mientras ellas traían galletas a las reuniones y se agrupaban en torno al café. Olvídate del “lucha o huye”, bromeaban. Las mujeres van a “cuidar y hacerse amigas”.

La broma se grabó en la mente de una de las mujeres, la investigadora postdoctoral Laura Cousino Klein. La investigación en Psicología ha sugerido que el estrés conduce a la agresión, pero eso no coincidía con su experiencia personal. Ni tampoco con lo que observaba en otras mujeres. Ellas tendían más a necesitar hablar con alguien acerca de su estrés, pasar tiempo con sus seres queridos, o canalizar su estrés en labores de cuidado. Se preguntó si sería posible que la ciencia hubiera malinterpretado el estrés.

Klein decidió profundizar en esos estudios y realizó el sorprendente descubrimiento de que el 90% de la investigación publicada en torno al estrés había sido realizada en machos. Esto era así tanto en estudios con animales como con humanos. Cuando Klein compartió esta observación con Shelley Taylor, directora del laboratorio en el que trabajaba, algo encajó en la mente de esta última. Taylor desafió al laboratorio a estudiar el lado social del estrés, especialmente en mujeres. Mirando la investigación tanto en animales como en personas, encontraron evidencia de que el estrés puede incrementar las tareas de cuidado, la compasión y la cooperación.

Mientras la teoría de cuidar y hacerse amigos empezaba a investigarse como respuesta femenina al estrés, rápidamente se expandió para incluir a los hombres – en parte porque los científicos hombre decían, “¡Eh, nosotros también cuidamos y nos hacemos amigos!”.

El equipo de Taylor, junto a otros grupos de investigación, empezó a demostrar que el estrés no solo provoca autodefensa, como habían creído los científicos durante tanto tiempo. También puede dar rienda suelta al instinto de proteger a tu tribu. Este instinto a veces se expresa de forma diferente en hombres y en mujeres, pero ambos sexos lo comparten. En momentos de estrés, tanto hombres como mujeres se han mostrado como más dignos de confianza, generosos y predispuestos a arriesgar su propio bienestar para proteger a otros.

¿Por qué el estrés conduciría al cuidado?

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Desde un punto de vista evolutivo, tenemos la respuesta cuidar-y-hacerse amigos en nuestro repertorio, primero y sobretodo para asegurarnos de proteger a nuestra prole. Piensa en una madre osa protegiendo a sus oseznos, o a un padre sacando a su hijo de un coche en llamas. Lo más importante que necesitan es la voluntad de actuar incluso a costa de poner en riesgo sus propias vidas.

Para asegurar que tenemos el coraje de protejer a nuestros seres queridos, la respuesta cuidar-y-hacerse amigos debe contrarrestar nuestro instinto básico de supervivencia de evitar el daño. Necesitamos no tener miedo a nada en esos momentos, jungo a la confianza de que nuestras acciones van a marcar una diferencia. Si pensamos que no hay nada que hacer, tal vez nos daríamos por vencidos. Y si nos paralizamos por el miedo, nuestros seres queridos peligrarían.

En su esencia, la respuesta de cuidar-y-hacerse amigo es un estado biológico creado para reducir el miedo y aumentar la esperanza. La mejor manera de entender cómo funciona la respuesta cuidar-y-hacerse amigo es mirar cómo afecta al cerebro:

  • El sistema de cuidado social está regulado por la oxitocina. Cuando se activa este sistema, sentimos más empatía, conexión y confianza, así como un deseo más fuerte de unirnos o estar cerca de otras personas. Esta red también inhibe los centros cerebrales del miedo, aumentando nuestro coraje.
  • El sistema de recompensas libera el neurotransmisor dopamina. La activación del sistema de recompensa aumenta la motivación a la vez que amortigua el miedo. Cuando nuestra respuesta al estrés incluye un torrente de dopamina, nos sentimos optimista acerca de nuestra capacidad para hacer algo significativo. La dopamina también prepara al cerebro para la acción física, asegurándose de que no nos paralizaremos bajo la presión.
  • El sistema de adaptación está impulsado por el neurotransmisor serotonina. Cuando se activa este sistema, mejora nuestra percepción, intuición y autocontrol. Esto hace que sea más fácil entender lo que es necesario y ayuda a garantizar que nuestras acciones tienen el mayor impacto positivo. En otras palabras, una respuesta cuidar-y-hacerse amigo nos hace sociales, valientes e inteligentes. Proporciona tanto el coraje y la esperanza que necesitamos para impulsarnos a la acción como el conocimiento para actuar con habilidad.

Aquí es cuando las cosas se ponen interesantes. La respuesta cuidar-y-hacerse amigos podría haber evolucionado para ayudarnos a proteger a nuestra prole, pero cuando estamos en ese estado, nuestra valentía traduce cualquier desafío que afrontemos. Y -esta es la parte más importante- cada vez que elegimos ayudar a otras personas, activamos este estado. Cuidar a otros desencadena la biología del coraje y crea esperanza.

Sea que estemos sobrepasados por nuestro propio estrés o por el sufrimiento de otros, la forma de encontrar esperanza está en conectar, no en escapar. Los beneficios de elegir la aproximación cuidar-y-hacerse amigos van más allá de ayudar a nuestros seres queridos, aunque esto, por supuesto, es una función importante. En cualquier situación en la que nos sintamos impotentes, hacer cualquier cosa que apoye a otros puede ayudarnos a sostener nuestra motivación y optimismo.

La teoría del cuidar-y-hacerse amigos no dice que el estrés siempre conduzca al cuidado – de hecho el estrés puede hacernos enfadar y estar a la defensiva. La teoría dice simplemente que el estrés puede, ya menudo lo hace, hacer que la gente sea más solidaria. Y cuando nos preocupamos por los demás, cambia nuestra bioquímica, los sistemas del cerebro que producen sentimientos de esperanza y valor.

Escribí mi libro The Upside of Stress con ese propósito en mente: ayudar a descubrir las propias fortalezas y ​​compasión. Ver el lado positivo de la tensión no consiste en decidir si el estrés es o todo bueno o todo malo. Trata de cómo el elegir ver lo bueno en el estrés, y en tí mismo, puede ayudarte a cumplir los retos en tu vida. Cuidar-y-hacerse amigos es una de las mejores maneras de hacer esto y de transformar el propio estrés en un catalizador para el valor y la conexión.